jueves, 9 de agosto de 2012

Nueve de Agosto, a un día de.



6'30 suena su despertador, 6'45 se digna a poner un pie sobre el suelo. Se deshace de un par de lagañas, se pone los lentes y así comienza su vida cotidiana. 
La campana suena 7'15, una fila interminable alabando su bandera, rezando lo de siempre, lo que ya sabemos todos. Y yo rezo por vos...
Han pasado días diferentes, pero con amaneceres parecidos. Sin besos que saben a café, en un ir y venir de exámenes y bibliotecas. Pero siempre con una sonrisa en la cara. No hay nada que pueda detenerme en este momento. Yo lo llamo seguir adelante. The show must go on, lo llaman otros.
Aunque siendo un poco más sincera, no sé que pasaría si alguno de estos días de invierno te cruzo en el Metro o por la esquina de la barra. Pero por ahora parece que eso no va a suceder.
Y si me esmero un poco más con mi sinceridad, puedo llegar a admitir que el destino toma decisiones que no entiendo, pero sólo espero que estés bien. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgulloso. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo. 
Sólo puedo asegurarte que te quiero porque sos felíz, por eso, ni la noche más triste dejes de serlo. (y entonces mi misión con vos estará cumplida)

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