sábado, 15 de septiembre de 2012

Ciento sesenta y ocho horas desperdiciadas.


Semana en stand by. En los últimos siete días nada fue lo suficientemente bueno como para motivarme, ni siquiera la borrachera de anoche. Stand by, estratosfera, pensar, resetear, volver a pensar, mal humor. Así lo describo.
De todos modos, es entendible. Fue una semana rara, corta, inhabitual. Fue una vuelta a la rutina, a la realidad, a las esquinas de la ciudad que me atraparon por sorpresa. Perdí en el primer round, en el primer lunes.

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