sábado, 15 de diciembre de 2012

El uno y el seis puede que no sean una buena combinación...


Y si al final del día me doy cuenta que mis planes no salieron como lo esperaba, que estoy sola en casa un sábado a la noche, que para el colmo después de las doce hace cumplir dieciséis días a Diciembre por tercera vez desde que empecé a contarlos… Y si al final del día caigo en la duda de si será demasiado suicida esperar a que amanezca para que lleguen los que siempre están a hacerme compañía; o esperar a que se tome un par de copas de más que le hagan tirarme un texto en el medio de la noche pidiendo verme…
Pero llega el final del día y me doy cuenta que aunque esté sola en casa un dieciséis de Diciembre, aunque tenga que esperar a que amanezca para ver a los que siempre están o esperar a que me salve de la noche el texto de todos los fines de semana; hoy acepto que los roles han cambiado, y no es más de lo que justo había planeado. Y que me sorprenda el mañana con nuevos planes y nuevos cambios, que nada en este mundo es estático; y el que no cambia, se extingue.



 (Y aunque hoy nuestra historia parezca estar tan lejos como Japón de Buenos Aires, te deseo un feliz dieciséis amigo mío, buena vida y amor)

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