jueves, 20 de diciembre de 2012

Si hoy llega el final, tranquilas que les quedan seis vidas más.


Ninguna noche de mala racha y desamor puede quitarnos las ganas de todo menos de nada.
Cualquier rincón de la ciudad nos queda bien si es de noche y montadas sobre un par de tacones.
Si sabrán de madrugadas difíciles y amaneceres olvidados. Si me habrán escuchado llorar entre las sábanas bajo los efectos del alcohol, recordando algún que otro viejo amor; o de las putadas que me mando de rencor.
Pero hoy prefiero recordarles las botellas de vodka vacías, las carcajadas después de quién sabe cuántos tequilas, las visitas inesperadas, las madrugadas inolvidables y los amores compartidos. Porque ellas me entienden cuando digo que de día solo sobrevives, porque vivir… vives de noche.
No pasan cinco minutos sin oír una carcajada, no ha pasado un segundo en el que las haya dejado de querer.
Dos aventureras a las que me sumo para pasar las mejores noches de una vida compartida.
Y les puedo asegurar que hoy no se termina el mundo, que nos queda un verano que recién empieza, y un millón de noches todavía por bailar. 










(A ustedes, amigas mías. Brindo por esas noches y por las que vendrán)

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